Narcissus cantabricus

Nombre científico:             Narcissus cantabricus DC.

Familia:                                 Amaryllidaceae

Nombres vulgares:             Narciso

Narcissus cantabricus 1

Llevaba años buscando este bello narciso, bastante raro en Madrid, y de cuya presencia tenía noticia por nuestros montes. Cuando el año pasado por estas mismas fechas, preparé la entrada sobre los narcisos presentes en la Sierra de Hoyo y sus alrededores, sabía que probablemente aún estaba huérfana del taxón más esquivo de los cinco presentes en la zona: Narcissus cantabricus. Una nueva agradable sorpresa que me regala esta pequeña Sierra al Sur de las cumbres de Guadarrama, y cuya localización le debo a una foto subida a internet por Rafa Díez, que me dio la pista de por dónde podía andarse la especie.

Narcissus cantabricus 2

El Narcissus cantabricus tiene un nombre que induce al engaño, pues esta  especie no conoce la Cordillera Cantábrica. De hecho, muy pocas citas se conocen más al Norte del Sistema Central, y su presencia es mucho más frecuente en los Montes de Toledo, Sierra Morena y Sierras Béticas. Además se puede encontrar en el Norte de Marruecos y Argelia. Al parecer, el error se debe a una confusión del pliego herborizado, que llevó a su descriptor Alphonse De Candolle (1815), a creer que procedía de la zona cantábrica. Una pena que este tipo de errores no puedan ser corregidos de alguna forma, y que la especie quede para siempre condenada a tener un epíteto tan confuso.

Narcissus cantabricus 4

Este bello narciso de color blanco  inmaculado y floración temprana es muy escaso en Guadarrama. Se trata de una especie catalogada como “vulnerable”, de acuerdo con el Decreto 18/1992, de 26 de marzo por el que se aprueba el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de la Cominidad de Madrid. Es por ello que guardando la necesaria prudencia, no desvelaré la localización de esta población, que según creo, ya está inventariada.

Narcissus cantabricus 3

De acuerdo con Flora Ibérica, la especie crece en prados, herbazales, roquedos, claros de jaral y zonas abiertas de bosques caducifolios, alcornocales, encinares o pinares, generalmente por debajo de los 1000 metros de altitud. Es de floración muy temprana, apareciendo antes de comenzar la primavera, incluso antes que las otras especies de narcisos presentes en nuestros montes.

Aparte de por su color blanco, se distingue de Narcissus bulbocodium por su corto pedicelo floral, sus hojas más estrechas y su corona más corta en relación con los tépalos.

Narcissus cantabricus 5

Otra característica habitual de esta especie es que a menudo se encuentra agrupada formando ramilletes de flores, lo que al parecer se debe a su capacidad de reproducirse vegetativamente.

 

 

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Scutellaria galericulata

Nombre científico:      Scutellaria galericulata L.

Familia:                        Labiatae

Nombres vulgares:     Tercianaria, hierba de la celada

La tercianaria es una planta de la familia de las labiadas, que aparece asociada a zonas encharcadas como cañaverales, juncales, acequias, bordes de ríos, etc, más comúnmente en la zona Norte y Noroeste, aunque también de forma aislada en puntos del Centro, Este y Sur de la Península Ibérica.

Scutellaria galericulata

No existen muchas referencias de esta planta en Madrid, y no he podido encontrar citas en la Sierra de Guadarrama, al menos en su vertiente madrileña.

Las plantas localizadas se encuentran en el Piedemonte de la Sierra de Guadarrama, en las orillas del río Manzanares.

La tercianaria es una planta perenne, de tallos ascendentes o rastreros, que enraízan en los nudos inferiores, y raíces delgadas rizomatosas, que en ocasiones llega a tomar cierto aspecto tapizante. Gusta de tener las raíces mojadas, por lo que en nuestra zona sólo puede verse en las orillas de cauces y lagunas permanentes.

Las hojas son opuestas, oblongo-lanceoladas, de 15-85 mm de longitud, y van decreciendo en tamaño conforme avanzamos por el tallo. Las inferiores son pecioladas, y las superiores subsentadas.

Brote de Scutellaria galericulata

Las flores aparecen de julio a septiembre en las axilas de las hojas; tienen un cáliz bilabiado que presenta una característica giba dorsal o escutela en forma de plato, que sigue creciendo tras la floración. La corola también es bilabiada, con un largo tubo que es hasta 4 veces más largo que el cáliz. Mide 1-2 cm y es de color morado, con el labio superior en forma de casco, y el inferior trilobulado.

Flores de Scutellaria galericulata

El nombre vulgar de tercianaria se lo debe la planta a que fue usada desde antiguo para paliar los efectos de la malaria, enfermedad endémica en algunas zonas de la Península hasta mediados del siglo XX. La malaria en nuestro país se conocía como “tercianas” o “fiebre terciana”, por producir fiebres intermitentes que reaparecían al tercer día, tras remitir al segundo día.

También se le atribuyen propiedades para combatir el estrés y la ansiedad.

El nombre del género Scutellaria deriva del latín scutella, -ae (copa pequeña, plato pequeño, bandeja pequeña, escudilla), y se debe a la característica forma de la giba o apéndice del cáliz en forma de plato (ver foto superior). Por su parte, el epíteto galericulata significa “con una pequeña tapa”, y parece referirse al cáliz en la fructificación, cuyo labio superior se cierra sobre el inferior a modo de pequeña tapa (foto inferior). El nombre vulgar de hierba de la celada se debe posiblemente también a su parecido con un yelmo o celada.

scutellaria-galericulata-4

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Magydaris panacifolia

Nombre científico:             Magydaris panacifolia (Vahl) Lange

Familia:                                 Umbelliferae

Nombres vulgares:             Tuero, comino rústico, caña de San Juan

Esta bonita umbelífera no es, pese a su gran tamaño, una de las plantas más conocidas de nuestros montes. En primer lugar por no ser muy frecuente, y en segundo lugar, porque a pesar de su vistosidad, florece en una época (primera mitad de julio) en que los agostados pastos del piedemonte serrano invitan poco al paseo.

Umbelas de Magydaris panacifolia

Se trata de una especie perenne que durante la floración llega a superar los dos metros de altura, y que en nuestra zona se suele encontrar en los pastos frescos de algunas dehesas de fresnos y encinas.

Planta de Magydaris panacifolia

Quizás llaman más la atención por su singularidad las grandes rosetas de hojas basales, que se desarrollan durante la primavera.  Estas hojas pueden medir hasta 30 o 40 centímetros y son usualmente pinnatisectas y con 3 a 7 lóbulos obtusos.

Roseta basal de Magydaris panacifolia

Muy avanzada la estación, la planta comienza a emitir un tallo floral sólido y estriado, que acabará ramificándose en la parte superior para dar lugar a las flores, agrupadas en umbelas compuestas de aspecto viloso y blanquecino.

Flores de Magydaris panacifolia

En nuestra zona la floración se produce normalmente en la primera quincena de julio, algo más tarde de lo que indicaría el nombre vulgar de caña de San Juan (San Juan es el 24 de junio). El nombre es seguramente perfecto para una planta que crece sobre todo en el cuadrante suroccidental de la Península, y que es algo más escasa por estas latitudes madrileñas.

Frutos de Magydaris panacifolia

Los frutos son ovoide elipsoideos, de 5,5 a 9,5 mm de longitud, densamente pelosos, y ligeramente comprimidos dorsalmente.

Según me cuenta Rubén Fernández, el epíteto panacifolia podría tener que ver con sus propiedades medicinales (“…quizás del latín panacea, del griego panakeia, de panakēs pan-: todo + akos:remedio; o sea, significaría de hojas que sirven para todo remedio”.

En efecto a sus hojas y flores se le han atribuido propiedades analgésicas frente a artrosis, esguinces y contusiones, así como propiedades  sedantes. Además se ha usado como aromatizante, hecho del que seguramente deriva el nombre de comino rústico. Este nombre vulgar por cierto lo comparte con algunas otras plantas, entre las cuales se encuentra otra umbelífera presente por nuestros montes, el zumillo hediondo (Margotia gummifera).

Además se encuentran referencias del uso de la planta para rituales contra el “mal de ojo”. ¿Vendrá de ahí la reputación de panacea de esta planta? A mí por si acaso, que me lleven a la Seguridad Social…

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Cytisus scoparius subsp.scoparius

Nombre científico:      Cytisus scoparius subsp.scoparius (L.)Link

Familia:                         Leguminosae

Nombres vulgares:      Retama negra, retama de escobas, escoba

A partir de mediados del mes de abril se produce en algunas zonas de nuestros montes una explosión de amarillo que contrasta vivamente con el verde más o menos apagado de encinas, alcornoques y enebros.

Matas de retama de escobas en encinar

Varias son las especies de leguminosas arbustivas que florecen durante la primavera en nuestro Piedemonte serrano, pero seguramente la más común en la Sierra de Hoyo sea la retama de escobas (Cytisus scoparius).

Se trata de un arbusto no espinoso de hasta 2 metros de altura, común en alcornocales y encinares algo frescos. Las hojas jóvenes son unifoliadas y las de los tallos viejos suelen ser trifoliadas (aunque también pueden ser unifoliadas).

Las flores son bastante grandes (hasta casi 3 centímetros) y se disponen en los tallos del año anterior.

Ramas floridas de C.scoparius

Tienen la clásica forma amariposada de las leguminosas, compuesta por un pétalo superior denominado estandarte, dos laterales llamados alas y una quilla formada por dos pétalos inferiores. Tiene 10 estambres de los cuales cuatro son muy largos y tienden a enrollarse sobre sí mismos. El cáliz es bilabiado, con el labio superior bidentado y el inferior tridentado, generalmente ambos de tamaño similar.

Flor de Cytisus scoparius

Los frutos son vainas aplanadas que en la madurez tienen color pardo oscuro y aspecto muy característico. Miden de 20-50 milímetros y tienen contorno elíptico. Las caras de las vainas son glabras y el margen es notoriamente ciliado. Al secarse se abren y muestran hasta 13 semillas algo aplanadas de aproximadamente 3 milímetros, y de coloración parduzca o verdosa.

Frutos verdes de C.scopariusVainas maduras de Cytisus scoparius

Para diferenciarla de las especies no pinchudas del género Genista presentes en nuestra zona (Genista florida y G.cinerascens), hay que mirar con detenimiento el cáliz, que en el caso de las genistas, tiene el labio superior bipartido (en Cytisus es bidentado), y el inferior trífido (en Cytisus es tridentado). Además, en Genista, el labio inferior del cáliz suele ser mayor que el superior, mientras que en Cytisus son similares. En cualquier caso, cuando uno se acostumbra a verlas, la confusión es imposible sin necesidad de mirar el cáliz, en especial si se cuenta con frutos o flores.

El observador poco experimentado podría también confundir esta planta con la retama loca (Osyris alba). Esta confusión sólo es posible cuando la planta no tiene flores ni frutos, pues la retama loca ni siquiera es una leguminosa (pertenece a las santaláceas). La retama loca carece de la floración espectacular de la retama de escobas (únicamente tiene unas pequeñas florecillas no amariposadas de color amarillo), y sobre todo, los frutos no son vainas, sino drupas de color rojo.

Cytisus scoparius

Como el resto de leguminosas, la retama de escobas es capaz de fijar el nitrógeno atmosférico, valiéndose para ello de unos nódulos que forma en las raíces, en simbiosis con bacterias del género Rhizobium. Esta cualidad las convierte en plantas mejoradoras de la fertilidad del suelo (“Tierra de retama, tierra de fama”).

El nombre común de retama de escobas (así como el epíteto específico scoparius) proviene como puede imaginarse, de la tradicional utilización de las ramas de la planta para hacer escobas.

Sus flores se asocian con ciertas propiedades diuréticas, aunque también se le ha atribuido otras funciones  al parecer menos contrastadas. No hay que olvidar que, como tantas plantas de nuestro entorno, se trata de una planta tóxica.

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La presa del Grajal a tope de agua

Frágil es la memoria humana, y casi ya cuesta recordar todo lo que llovía hace un mes y medio. Las generosas lluvias tras un invierno casi inexistente, nos regalaron este año una primavera espectacular en el Piedemonte de la Sierra de Guadarrama. Los ríos y arroyos de cierta entidad siguen a día de hoy como hace años que no se veían por estas fechas.

Presa del Grajal

La pequeña presa del Grajal se sitúa en Colmenar Viejo, y se construyó en la garganta que cincela el río Manzanares en su descenso desde la rampa serrana hasta los terrenos más llanos del monte del Pardo. Construida en 1908 para el abastecimiento de agua y como salto eléctrico, presentaba a mediados del mes de mayo este sorprendente aspecto.

 Presa del Grajal 2

El embalse de Santillana, pocos kilómetros aguas arriba, acabó relegando al olvido al que fue el primer salto eléctrico en Madrid. Sin embargo, en esta ocasión el embalse de Santillana aliviaba aguas, hasta el punto de que la presa del Grajal rebosaba por su parte alta, algo sorprendente cuando uno está habituado a verla casi vacía.

Presa del Grajal 3.jpg

Pocos metros más abajo, el río atraviesa dos puentes, que literalmente se hacen sombra.

Puente árabe y puente nuevo del Grajal

El antiguo y precioso puente del Grajal, de origen árabe, forma parte del mismo camino defensivo (denominada la Marca Media) al que pertenece el puente de la Alcanzorla, situado en el río Guadarrama.

Puente árabe del Grajal.jpg

Por su parte, el puente nuevo sobre el que circula la carretera, fue construido a su lado mucho después,  ya en 1895.

Aguas abajo de los puentes, el Manzanares se reivindica como río, y en días como éstos, salta vigoroso y atronador entre grandes bloques de granito, hasta el punto de producir respeto a quien se atreve a acercarse a su encajonado cauce.

Río Manzanares a su paso por Colmenar Viejo

Río Manzanares 2

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Sideritis lanata L.

Primera cita de Sideritis lanata L. (Labiatae) en la Península Ibérica desde 1928

Sideritis lanata

Cuando hace sólo unos meses tuve la suerte de poder confirmar la presencia en la Comunidad de Madrid de Bidens frondosa, pensé que sin duda había llegado al tope de lo que un simple aficionado a la Botánica, que vive en un lugar tan “trillado” como Madrid, puede descubrir.

Quién me iba a decir a mí que pocos meses más tarde iba a repetir suerte, y esta vez con la confirmación de una especie que no había vuelto a ser vista en la Península Ibérica desde 1928.

Confirmado: incluso en Madrid puede disfrutarse de la experiencia de encontrase con citas botánicas casi inéditas.

Como colofón, hallazgos como éste te regalan la oportunidad de dar un paseo por el campo y aprender de expertos como Ramón Morales, Álvaro Izuzquiza o mi amigo Salvador Feo.

Pulsa a continuación para leer el artículo sobre esta planta (publicado en BV News):

Primera cita de Sideritis lanata L. (Labiatae) en la Península Ibérica desde 1928

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Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum

Nombre científico:      Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum Boiss.and Reut.

Familia:                         Crassulaceae

Nombres vulgares:      Uva de pájaro, uva de gato

Esta crasulácea es, como tantas plantas de esta familia, una super-especialista que es capaz de medrar sin problema donde pocas plantas podrían; de hecho crece sin inmutarse en suelos arenosos extremadamente pobres, y se permite florecer en pleno mes de junio, cuando muchas otras plantas han concluido su ciclo y comienzan a ser achicharradas por el sol.

Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum

Se trata de una planta anual, cuyo color ceniciento se confunde a veces a distancia con el del duro granito que inunda estos paisajes. Sedum pedicellatum es endémica de la Península Ibérica, y la subespecie pedicellatum es endémica exclusiva de nuestra Sierra de Guadarrama.

Sedum pedicellatum flores

Es relativamente común entre el Manzanares y el Guadarrama, y en ocasiones forma extensas alfombras que llegan a ocupar bastantes metros cuadrados de superficie, a menudo sobre finas capas de arena que recubren los lanchares de granito.

Sedum pedicellatum alfombra

Observo que es algo más exigente en humedad que otra especie que ya se ha descrito en este blog (Sedum andegavense), lo cual no parece de extrañar, habida cuenta de su mayor porte, y de su más tardía floración. Como ya expliqué, la brutal resistencia de estas plantas a la adversidad de su hábitat se debe a su curiosa estructura foliar y a su particular metabolismo, denominado C.A.M. (Crassulacean Acid Metabolism).

Sedum pedicellatum aspecto

El epíteto específico pedicellatum se debe a la longitud de los pedicelos de sus flores, que al menos duplican el tamaño de los sépalos. La planta llega a alcanzar los 10 centímetros de altura, y comúnmente se ramifica casi desde la base. Es glabra y de color ceniciento a ligeramente parduzco. Sus flores tienen 5 sépalos ovales, 5 pétalos elípticos de blancos a rosados y que doblan en tamaño a los sépalos, y 10 estambres. Al final del ciclo, la planta genera unos frutos (folículos) erectos, de 2.5-3 mm de longitud, y que tras secarse la planta, dispersarán las diminutos semillas.

Sedum pedicellatum detalle

Debido a su aspecto y a la cantidad de agua que contiene sus hojas, a las plantas del género Sedum se les suelen dar diferentes nombres vulgares como los de uva de gato, uva de pájaro, arroz, arrocillo, etc.

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Paeonia officinalis subsp.microcarpa

Nombre científico:  Paeonia officinalis subsp.microcarpa (Boiss. & Reut.) Nyman

Familia:                      Paeoniaceae

Nombres vulgares:   Peonía, rosa de monte, rosa albardera

Por su espectacularidad, la peonía es una de las plantas más conocidas por los habitantes de los alrededores de la Sierra de Hoyo. Sin embargo, pocos saben que existen en nuestra Sierra de Guadarrama dos especies diferentes de peonía, y menos aún son los que han tenido la suerte de ver las dos por estos lares.

Paeonia officinalis aspecto

Tan llamativa como su congénere Paeonia broteri, aunque muchísimo menos abundante que aquella, Paeonia officinalis crece sólo en algunos parajes de las fresnedas más frescas al Norte del Serrejón.

Paeonia officinalis hojas

Aunque parecidas a primer golpe de vista, cuando se han visto por primera vez las dos especies, se hace muy difícil confundirlas. Se distingue bien de P.broteri por su follaje de color verde más apagado, por tener las divisiones de las hojas más estrechas (1- 2,5 cm de anchura en P.officinalis, frente a 3-4,5 cm en P.broteri), y por tener el envés pubescente.

Paeonia officinalis envés

Aún más fácil es la distinción en los frutos, que son glabros (sin pelos) en P.officinalis, mientras que en P.broteri son aterciopelados. Además, suelen ser menos numerosos en P.officinalis (2-3) que en P.broteri (2-5). Como ya expliqué al hablar de su congénere, las semillas viables son las de color negro, mientras que las de color rojo son no viables o abortadas.

Paeonia officinalis frutospaeonia officinalis semillas

La diferencia de pelosidad en los carpelos también puede apreciarse con facilidad durante la floración.

Paeonia officinalis

P.officinalis es también una especie vivaz rizomatosa, cuyas hojas emergen todos los años del suelo al final del invierno.

Paeonia officinalis 7

Las peonías son plantas cantarófilas, es decir, adaptadas a la polinización por coleópteros, de lo que dan fe los cetónidos que se recrean con el abundantísimo polen de esta flor de P.broteri.

Paeonia broteri polinización

Como indica su epíteto específico officinalis, se trata de una planta utilizada desde muy antiguo como medicinal. Se le han atribuido numerosas utilidades, entre la cuales destacan las del rizoma, que ha sido usado para las afecciones convulsivas, dolores de cabeza, vértigos, etc. Actualmente se usa en medicina tradicional china. Los pétalos y las semillas son tóxicos, produciendo vómitos y gastritis.

El propio nombre del género (Paeonia) deriva de Peón, médico de los dioses que aparece citado en la Ilíada y en la Odisea de Homero.

Además, ha sido muy utilizada en jardinería. Se trata de una planta poco abundante, protegida por la legislación en algunas Comunidades Autónomas, y cuya recolección debe ser evitada.

Es nativa del Suroeste de Europa, y habita de forma dispersa en el Centro, Norte y Este Peninsular.

 

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Ceterach officinarum subsp.officinarum

Nombre científico:     Ceterach officinarum subsp.officinarum Willd.

Familia:                        Aspleniaceae

Nombres vulgares:    Doradilla, hierba dorada

La doradilla es un pequeño helecho rupícola de aspecto inconfundible, muy común en toda la Península. Fácil de ver en la Sierra de Hoyo y en sus alrededores, prefiere lugares umbrosos, y es por ello es sencillo localizarlo en grietas de rocas y muros de piedra.

Ceterach officinarum

Las vistosas frondes (las “hojas” de los helechos) son persistentes (permanecen verdes todo el año), y surgen en grupo de un corto rizoma cespitoso. Miden de 5 a 15 centímetros, tienen un corto peciolo, y están compuestas por 6-15 pares de pinnas de borde redondeado y situadas de forma alterna. Son glabras (sin pelosidad) por el haz y completamente cubiertas de escamas brillantes por el envés. Estas escamas (páleas) acompañan a los soros en los que se encuentran los esporangios con que se reproduce el helecho. Los soros son alargados (oblongo-lineares), y poseen una cubierta (indusio) rudimentaria o inexistente.

Envés fronde Ceterach

La presencia de esta densa cubierta de escamas le da al envés de las frondes del helecho su característico aspecto aterciopelado dorado, al que debe el nombre vulgar de “doradilla”.

envés con soros de Ceterach officinarum

Se trata de un helecho muy resistente a la sequía, que con tiempo seco y caluroso, repliega sus frondes, para dejar expuesta únicamente la parte escamosa del envés. Al parecer, estas escamas reflejan la luz solar y ayudan a conservar cierto nivel de humedad en la hoja. Con tiempo más fresco, las frondes absorben agua y recuperan su turgencia.

Doradilla

Anteriormente recibió el nombre de Asplenium ceterach, Este nombre genérico (y el de la familia Aspleniaceae) provienen del griego splén, que significa bazo, pues tradicionalmente fue utilizado para las afecciones de este órgano. De forma análoga, ceterach proviene del árabe, y denominaba a la doradilla, ya usada como medicinal por los persas. El epíteto del nombre actual (officinarum) también se refiere a plantas utilizadas con fines medicinales.

Además del mencionado, se le han atribuido desde antiguo numerosísimas propiedades medicinales, entre ellas la estimular la diuresis, combatir la tos, como estimulante hepático, etc. De ahí la existencia de algunos nombres vulgares como hierba de la tos, mermasangre,

También ha sido utilizada en algunas zonas junto con otras hierbas en la elaboración de licores.

Como curiosidad, uno de los nombres vulgares que se le ha dado en ciertas regiones, el de “sardineta”, deriva del uso que le daban los niños en los pueblos, que jugaban con él a las “comiditas”. Va a ser verdad que los niños de antes tenían que desarrollar más la imaginación.

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Teesdalia coronopifolia & Teesdalia nudicaulis

Nombre científico:    Teesdalia  coronopifolia (J.P. Bergeret) Thell.

                                      Teesdalia nudicaulis(L.) R. Br.

Familia:                       Cruciferae

Nombres vulgares:    Pan y queso, paniquesillo

Teesdalia coronopifolia es una crucífera de floración temprana, muy común en los pastos y prados de nuestro entorno. Se trata de una pequeña hierba anual, que, pese a su humilde tamaño, es fácilmente reconocible por sus racimos terminales de flores blancas, y por la característica forma y disposición de su roseta de hojas basales.

Teesdalia coronopifolia 1Teesdalia coronopifolia 2

Año tras año nacen de semilla (normalmente en otoño), generando rosetas de hojas muy poco perceptibles entre la incipiente hierba. Las características rosetas de hojas, de ligeramente pinnatífidas a pinnatisectas, permanecen latentes durante los fríos, y comienzan a emitir los tallos florales a la salida del invierno.

Pese a que la bibliografía les atribuye mayor altura, los tallos florales raramente se levantan en nuestra zona por encima de los 10 centímetros, y culminan en un racimo apretado de flores blancas, que se va alargando conforme se van formando los frutos.

Teesdalia coronopifolia 3

Los frutos son denominados silículas, y son de forma aplanada, más o menos redondeada (de contorno suborbicular) y de 2-3 x 2-2,5 mm. Están divididos por una membrana o septo, y en cada mitad se alojan 2 pequeñísimas semillas de aproximadamente 1 mm de diámetro, que quedan libres al madurar el fruto.

Como se aprecia en la foto inferior, la otra especie ibérica (T.nudicaulis, ejemplar de la izquierda) suele ser bastante mayor que T.coronopifolia (ejemplar de la derecha). Como no suele ser fácil tenerlas juntas para comparar, debemos acudir a detalles más fiables. Lo más fácil de distinguir a simple vista es la forma de los lóbulos de las hojas basales, que son agudos (más puntiagudos) en T.coronopifolia y obtusos (más redondeados) en T.nudicaulis.

Teesdalia

Por lo demás, Teesdalia nudicaulis es una planta bastante similar a T.coronopifolia, aunque prefiere pastos más frescos, lo que hace que sea más frecuente (aunque también más tardía) en zonas altas de la Sierra de Hoyo. En cualquier caso, es de largo, mucho menos común que T.coronopifolia.

Teesdalia nudicaulis flores

Como el resto de la planta, las flores son algo mayores que las de T.coronopifolia. Además, dos de los cuatro pétalos son bastante mayores que los otros dos, cosa casi imperceptible en T.coronopifolia, mientras que los frutos son silículas de contorno obovado.

Teesdalia nuducaulis 2Teesdalia nuducaulis 3

A la vista de la presencia de estas dos especies, la Sierra de Hoyo cuenta con las dos especies del género presentes en la Península Ibérica, por lo que de conocerlas podremos presumir de ser expertos en Teesdalias ibéricas.

Ambas especies son comunes en casi toda la Península, aunque T.nudicaulis escasea hacia el Sur y el Este.

El género Teesdalia está dedicado al botánico inglés Robert Teesdale.

Es una de tantas plantas que reciben el nombre vulgar de pan y quesillo.

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