Trashumancia en la Sierra de Hoyo

El pasado 16 de mayo tuve la suerte de acompañar al rebaño de Julio de la Losa en una de las etapas de su periplo por la Sierra de Guadarrama. Este viaje trashumante se enmarca en el proyecto de recuperación de la trashumancia en la Sierra, organizado por el Observatorio Ciudadano para la Conservación del Patrimonio de la Sierra de Guadarrama. En una dura pero bellísima etapa, el rebaño anduvo por caminos polvorientos entre las localidades de Cerceda y Hoyo de Manzanares. De Norte a Sur del Serrejón,  recorriendo caminos y veredas, sorteando pequeños arroyos y superando lanchares de granito. Sirvan de homenaje estas fotos a nuestros últimos trashumantes.

DSC_0832

Abrevando en la charca del Gato:

DSC_0775

Julio dirije el rebaño entre lanchas de granito, camino de la Cascada del Covacho

DSC_0786

DSC_0794

El rebaño se alarga entre estrechos pasillos de jaras y encinas

DSC_0801

DSC_0804

Entrando en Hoyo, a los pies de los Picazos…

DSC_0816

DSC_0823

El rebaño en La Cabilda: fin de una etapa para recordar

DSC_0849

DSC_0844

Gracias a Julio, José Luis, Morgana, Luis y a todos los que nos acompañaron a ratos por el camino en una jornada para recordar.

Publicado en Paisajes | Etiquetado , , , | 8 comentarios

Jonopsidium abulense

Nombre científico:              Jonopsidium abulense (Pau) Rothm.

Familia:                                 Cruciferae

Nombres vulgares:             Jonopsidium

Finalizando aún el invierno, algunos pastizales frescos situados en las zonas altas del Serrejón se inundan de las pequeñas florecillas blancas de Jonopsidium abulense. Esta pequeña crucífera crece en sustratos arenosos húmedos, y es un endemismo del Norte y Oeste de la Península Ibérica.

Tapiz de Jonopsidium abulense

Jonopsidium abulense es una pequeña crucífera anual, que en nuestra zona no suele levantar más de 15 centímetros, a menudo pluricaule (con varios tallos florales), y de tallos glabros y a veces ramificados.

Jonopsidium abulense

Las hojas son de aspecto variable, elípticas, de longitud 7-26 milímetros y a veces con dientes distanciados. Las del tallo son auriculadas (presentan apéndices en la base de las mismas que abrazan el tallo).

Roseta basal de Jonopsidium abulense

Las flores se presentan en racimos con aspecto corimboso (todas las flores parecen quedar a la misma altura), que se van alargando según se produce la fructificación. Las flores son blancas, con 4 pétalos de 2-4´5 milímetros de longitud, dos de los cuales suelen ser algo mayores que los otros dos.

Inflorescencia de J.abulense

Tras la fecundación de las flores, en cada racimo van apareciendo 30 a 40 silículas de forma elíptica y de hasta 6´5 milímetros de longitud. Se dividen en 2 lóculos que se abren al madurar, y en cuyo interior se alojan de 1 a 4 semillas elipsoides de aproximadamente 1 milímetro de longitud.

Frutos de J.abulense

No es una planta muy abundante, aunque donde aparece es común que tapice de una bonita alfombra blanca buenas superficies.

El nombre del género Jonopsidium deriva de ion (violeta de olor), ópsis (apariencia, aspecto) y idion (sufijo de diminutivo), atribuido por De Candollé a su aspecto de pequeña violetilla.

Publicado en El pequeño dominio del robledal, Pastos frescos y fresnedas | Etiquetado , , | 1 Comentario

Colchicum multiflorum

Nombre científico:             Colchicum multiflorum Brot.

Familia:                                Liliaceae

Nombres vulgares:             Cólquico, cólchico, azafrán bastardo

Llegar a dar con esta interesante planta, reconozco que me ha llevado su trabajo. Para alguien que lleva ya algún que otro añito paseando por estos montes en busca de nuevas especies que conocer y fotografiar, encontrar una nueva especie llamativa produce una ilusión difícil de comprender para quien no comparte la sana locura de la afición a la Botánica.

Flor de Colchicum multiflorum

Cuando bien entrada la primavera, me topé en una bonita dehesa al Norte de la Sierra de Hoyo con unas grandes y lustrosas rosetas de hojas que nunca había visto por estos lares, una enorme curiosidad me invadió. La única certeza era que se trataba de algún tipo de bulbosa, que además no parecía ser de mucho interés para el abundante ganado que recorría la zona.

Hojas de Colchicum multiflorum

Durante todo el resto de la primavera estuve visitando aquellas plantas con el ánimo de verlas florecer, pues reconozco que me tenían despistado. No pude seguir viéndolas, pues las frescas hojas se marchitaron y desaparecieron sin dejar rastro durante el verano.

El tesón de lo que se hace por gusto me llevó a buscarla a finales de verano… pero nada… Tras mucho buscar en internet y repasar las familias más probables, finalmente caí en la cuenta… Aquellas grandes y jugosas rosetas probablemente iban a dar lugar a las delicadas flores del cólchico, una liliácea de aspecto bastante parecido a las quitameriendas y a los azafranes, y al igual que la mayoría de éstos, de floración otoñal. Tras nuevas visitas a la zona en la época que consideré más probable, por fin aparecieron las bonitas flores rosadas de la especie.

Colchicum multiflorum 3

El cólquico es una especie bulbosa perenne, cuyas hojas brotan de un bulbo subterráneo. Al lado del mismo, hay otro bulbo incipiente que lleva las flores. Las grandes hojas son anchamente lanceoladas, de hasta 4, 5 cm de ancho, y como he comentado, se agostan y desaparecen completamente en verano, una vez acumuladas en el bulbo las suficientes reservas.

A principios del otoño, surgen del suelo las flores en número de 1 a 4 por bulbo, y color lila o rosado claro, que recuerda mucho a la flor de la muy común quitameriendas (Merendera montana).

 

 

La quitameriendas es una especie emparentada con el cólquico (ambas son liliáceas), que  se diferencia de éste por tener los tépalos libres hasta la base (abajo a la izquierda), al contrario que el cólquico, cuyos tépalos forman un tubo soldado que sobresale al menos 3 centímetros del suelo (a la derecha). Ambas especies (cólquico y quitameriendas) tiene 6 estambres y tres estilos.

Flor de quitameriendas

Colchicum multiflorum 4

Otra especie de floración otoñal muy similar, que aparece en zonas más altas de la Sierra de Guadarrama, es el azafrán silvestre (Crocus serotinus).

Crocus serotinus 2Crocus serotinus 1

Al igual que en el cólquico, los tépalos del azafrán silvestre (fotos superiores, tomadas en las inmediaciones del Puerto del León) forman un tubo soldado que claramente sobresale del suelo. Sin embargo, el azafrán silvestre pertenece a la familia de las Iridáceas, y se diferencia del cólquico y de la quitameriendas por tener sólo tres estambres y un único estilo rematado por un estigma ramificado. En cualquier caso, aún no he localizado ninguna especie del género Crocus creciendo de forma natural en la Sierra de Hoyo o sus inmediaciones.

Volviendo al protagonista de esta entrada, el cólquico crece en algunos pastos frescos y dehesas de fresnos y melojos de nuestros montes.

Colchicum multiflorum 5

Se trata de una especie muy tóxica, debido a la presencia de la colchicina, un potente compuesto que dilata los vasos sanguíneos y ejerce una acción paralizante sobre el sistema nervioso central. Superada cierta dosis, llega a paralizar el sistema respiratorio, provocando la muerte. Se ha utilizado en dosis controladas para el tratamiento de gota.

Según parece, el nombre de cólquico vendría de Cólquida, en la zona oriental del Mar Negro, lugar célebre en otros tiempos por sus envenenadores.

Publicado en Pastos frescos y fresnedas | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Narcissus cantabricus

Nombre científico:             Narcissus cantabricus DC.

Familia:                                 Amaryllidaceae

Nombres vulgares:             Narciso

Narcissus cantabricus 1

Llevaba años buscando este bello narciso, bastante raro en Madrid, y de cuya presencia tenía noticia por nuestros montes. Cuando el año pasado por estas mismas fechas, preparé la entrada sobre los narcisos presentes en la Sierra de Hoyo y sus alrededores, sabía que probablemente aún estaba huérfana del taxón más esquivo de los cinco presentes en la zona: Narcissus cantabricus. Una nueva agradable sorpresa que me regala esta pequeña Sierra al Sur de las cumbres de Guadarrama, y cuya localización le debo a una foto subida a internet por Rafa Díez, que me dio la pista de por dónde podía andarse la especie.

Narcissus cantabricus 2

El Narcissus cantabricus tiene un nombre que induce al engaño, pues esta  especie no conoce la Cordillera Cantábrica. De hecho, muy pocas citas se conocen más al Norte del Sistema Central, y su presencia es mucho más frecuente en los Montes de Toledo, Sierra Morena y Sierras Béticas. Además se puede encontrar en el Norte de Marruecos y Argelia. Al parecer, el error se debe a una confusión del pliego herborizado, que llevó a su descriptor Alphonse De Candolle (1815), a creer que procedía de la zona cantábrica. Una pena que este tipo de errores no puedan ser corregidos de alguna forma, y que la especie quede para siempre condenada a tener un epíteto tan confuso.

Narcissus cantabricus 4

Este bello narciso de color blanco  inmaculado y floración temprana es muy escaso en Guadarrama. Se trata de una especie catalogada como “vulnerable”, de acuerdo con el Decreto 18/1992, de 26 de marzo por el que se aprueba el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de la Cominidad de Madrid. Es por ello que guardando la necesaria prudencia, no desvelaré la localización de esta población, que según creo, ya está inventariada.

Narcissus cantabricus 3

De acuerdo con Flora Ibérica, la especie crece en prados, herbazales, roquedos, claros de jaral y zonas abiertas de bosques caducifolios, alcornocales, encinares o pinares, generalmente por debajo de los 1000 metros de altitud. Es de floración muy temprana, apareciendo antes de comenzar la primavera, incluso antes que las otras especies de narcisos presentes en nuestros montes.

Aparte de por su color blanco, se distingue de Narcissus bulbocodium por su corto pedicelo floral, sus hojas más estrechas y su corona más corta en relación con los tépalos.

Narcissus cantabricus 5

Otra característica habitual de esta especie es que a menudo se encuentra agrupada formando ramilletes de flores, lo que al parecer se debe a su capacidad de reproducirse vegetativamente.

 

 

Publicado en El dominio del encinar, Pastos frescos y fresnedas, Roquedos | Etiquetado , , | 4 comentarios

Scutellaria galericulata

Nombre científico:      Scutellaria galericulata L.

Familia:                        Labiatae

Nombres vulgares:     Tercianaria, hierba de la celada

La tercianaria es una planta de la familia de las labiadas, que aparece asociada a zonas encharcadas como cañaverales, juncales, acequias, bordes de ríos, etc, más comúnmente en la zona Norte y Noroeste, aunque también de forma aislada en puntos del Centro, Este y Sur de la Península Ibérica.

Scutellaria galericulata

No existen muchas referencias de esta planta en Madrid, y no he podido encontrar citas en la Sierra de Guadarrama, al menos en su vertiente madrileña.

Las plantas localizadas se encuentran en el Piedemonte de la Sierra de Guadarrama, en las orillas del río Manzanares.

La tercianaria es una planta perenne, de tallos ascendentes o rastreros, que enraízan en los nudos inferiores, y raíces delgadas rizomatosas, que en ocasiones llega a tomar cierto aspecto tapizante. Gusta de tener las raíces mojadas, por lo que en nuestra zona sólo puede verse en las orillas de cauces y lagunas permanentes.

Las hojas son opuestas, oblongo-lanceoladas, de 15-85 mm de longitud, y van decreciendo en tamaño conforme avanzamos por el tallo. Las inferiores son pecioladas, y las superiores subsentadas.

Brote de Scutellaria galericulata

Las flores aparecen de julio a septiembre en las axilas de las hojas; tienen un cáliz bilabiado que presenta una característica giba dorsal o escutela en forma de plato, que sigue creciendo tras la floración. La corola también es bilabiada, con un largo tubo que es hasta 4 veces más largo que el cáliz. Mide 1-2 cm y es de color morado, con el labio superior en forma de casco, y el inferior trilobulado.

Flores de Scutellaria galericulata

El nombre vulgar de tercianaria se lo debe la planta a que fue usada desde antiguo para paliar los efectos de la malaria, enfermedad endémica en algunas zonas de la Península hasta mediados del siglo XX. La malaria en nuestro país se conocía como “tercianas” o “fiebre terciana”, por producir fiebres intermitentes que reaparecían al tercer día, tras remitir al segundo día.

También se le atribuyen propiedades para combatir el estrés y la ansiedad.

El nombre del género Scutellaria deriva del latín scutella, -ae (copa pequeña, plato pequeño, bandeja pequeña, escudilla), y se debe a la característica forma de la giba o apéndice del cáliz en forma de plato (ver foto superior). Por su parte, el epíteto galericulata significa “con una pequeña tapa”, y parece referirse al cáliz en la fructificación, cuyo labio superior se cierra sobre el inferior a modo de pequeña tapa (foto inferior). El nombre vulgar de hierba de la celada se debe posiblemente también a su parecido con un yelmo o celada.

scutellaria-galericulata-4

Publicado en Arroyos y lagunas | Etiquetado , , , | 6 comentarios

Magydaris panacifolia

Nombre científico:             Magydaris panacifolia (Vahl) Lange

Familia:                                 Umbelliferae

Nombres vulgares:             Tuero, comino rústico, caña de San Juan

Esta bonita umbelífera no es, pese a su gran tamaño, una de las plantas más conocidas de nuestros montes. En primer lugar por no ser muy frecuente, y en segundo lugar, porque a pesar de su vistosidad, florece en una época (primera mitad de julio) en que los agostados pastos del piedemonte serrano invitan poco al paseo.

Umbelas de Magydaris panacifolia

Se trata de una especie perenne que durante la floración llega a superar los dos metros de altura, y que en nuestra zona se suele encontrar en los pastos frescos de algunas dehesas de fresnos y encinas.

Planta de Magydaris panacifolia

Quizás llaman más la atención por su singularidad las grandes rosetas de hojas basales, que se desarrollan durante la primavera.  Estas hojas pueden medir hasta 30 o 40 centímetros y son usualmente pinnatisectas y con 3 a 7 lóbulos obtusos.

Roseta basal de Magydaris panacifolia

Muy avanzada la estación, la planta comienza a emitir un tallo floral sólido y estriado, que acabará ramificándose en la parte superior para dar lugar a las flores, agrupadas en umbelas compuestas de aspecto viloso y blanquecino.

Flores de Magydaris panacifolia

En nuestra zona la floración se produce normalmente en la primera quincena de julio, algo más tarde de lo que indicaría el nombre vulgar de caña de San Juan (San Juan es el 24 de junio). El nombre es seguramente perfecto para una planta que crece sobre todo en el cuadrante suroccidental de la Península, y que es algo más escasa por estas latitudes madrileñas.

Frutos de Magydaris panacifolia

Los frutos son ovoide elipsoideos, de 5,5 a 9,5 mm de longitud, densamente pelosos, y ligeramente comprimidos dorsalmente.

Según me cuenta Rubén Fernández, el epíteto panacifolia podría tener que ver con sus propiedades medicinales (“…quizás del latín panacea, del griego panakeia, de panakēs pan-: todo + akos:remedio; o sea, significaría de hojas que sirven para todo remedio”.

En efecto a sus hojas y flores se le han atribuido propiedades analgésicas frente a artrosis, esguinces y contusiones, así como propiedades  sedantes. Además se ha usado como aromatizante, hecho del que seguramente deriva el nombre de comino rústico. Este nombre vulgar por cierto lo comparte con algunas otras plantas, entre las cuales se encuentra otra umbelífera presente por nuestros montes, el zumillo hediondo (Margotia gummifera).

Además se encuentran referencias del uso de la planta para rituales contra el “mal de ojo”. ¿Vendrá de ahí la reputación de panacea de esta planta? A mí por si acaso, que me lleven a la Seguridad Social…

Publicado en Pastos frescos y fresnedas | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

Cytisus scoparius subsp.scoparius

Nombre científico:      Cytisus scoparius subsp.scoparius (L.)Link

Familia:                         Leguminosae

Nombres vulgares:      Retama negra, retama de escobas, escoba

A partir de mediados del mes de abril se produce en algunas zonas de nuestros montes una explosión de amarillo que contrasta vivamente con el verde más o menos apagado de encinas, alcornoques y enebros.

Matas de retama de escobas en encinar

Varias son las especies de leguminosas arbustivas que florecen durante la primavera en nuestro Piedemonte serrano, pero seguramente la más común en la Sierra de Hoyo sea la retama de escobas (Cytisus scoparius).

Se trata de un arbusto no espinoso de hasta 2 metros de altura, común en alcornocales y encinares algo frescos. Las hojas jóvenes son unifoliadas y las de los tallos viejos suelen ser trifoliadas (aunque también pueden ser unifoliadas).

Las flores son bastante grandes (hasta casi 3 centímetros) y se disponen en los tallos del año anterior.

Ramas floridas de C.scoparius

Tienen la clásica forma amariposada de las leguminosas, compuesta por un pétalo superior denominado estandarte, dos laterales llamados alas y una quilla formada por dos pétalos inferiores. Tiene 10 estambres de los cuales cuatro son muy largos y tienden a enrollarse sobre sí mismos. El cáliz es bilabiado, con el labio superior bidentado y el inferior tridentado, generalmente ambos de tamaño similar.

Flor de Cytisus scoparius

Los frutos son vainas aplanadas que en la madurez tienen color pardo oscuro y aspecto muy característico. Miden de 20-50 milímetros y tienen contorno elíptico. Las caras de las vainas son glabras y el margen es notoriamente ciliado. Al secarse se abren y muestran hasta 13 semillas algo aplanadas de aproximadamente 3 milímetros, y de coloración parduzca o verdosa.

Frutos verdes de C.scopariusVainas maduras de Cytisus scoparius

Para diferenciarla de las especies no pinchudas del género Genista presentes en nuestra zona (Genista florida y G.cinerascens), hay que mirar con detenimiento el cáliz, que en el caso de las genistas, tiene el labio superior bipartido (en Cytisus es bidentado), y el inferior trífido (en Cytisus es tridentado). Además, en Genista, el labio inferior del cáliz suele ser mayor que el superior, mientras que en Cytisus son similares. En cualquier caso, cuando uno se acostumbra a verlas, la confusión es imposible sin necesidad de mirar el cáliz, en especial si se cuenta con frutos o flores.

El observador poco experimentado podría también confundir esta planta con la retama loca (Osyris alba). Esta confusión sólo es posible cuando la planta no tiene flores ni frutos, pues la retama loca ni siquiera es una leguminosa (pertenece a las santaláceas). La retama loca carece de la floración espectacular de la retama de escobas (únicamente tiene unas pequeñas florecillas no amariposadas de color amarillo), y sobre todo, los frutos no son vainas, sino drupas de color rojo.

Cytisus scoparius

Como el resto de leguminosas, la retama de escobas es capaz de fijar el nitrógeno atmosférico, valiéndose para ello de unos nódulos que forma en las raíces, en simbiosis con bacterias del género Rhizobium. Esta cualidad las convierte en plantas mejoradoras de la fertilidad del suelo (“Tierra de retama, tierra de fama”).

El nombre común de retama de escobas (así como el epíteto específico scoparius) proviene como puede imaginarse, de la tradicional utilización de las ramas de la planta para hacer escobas.

Sus flores se asocian con ciertas propiedades diuréticas, aunque también se le ha atribuido otras funciones  al parecer menos contrastadas. No hay que olvidar que, como tantas plantas de nuestro entorno, se trata de una planta tóxica.

Publicado en Alcornocal, El dominio del encinar, El pequeño dominio del robledal | Etiquetado , , , , | 2 comentarios

La presa del Grajal a tope de agua

Frágil es la memoria humana, y casi ya cuesta recordar todo lo que llovía hace un mes y medio. Las generosas lluvias tras un invierno casi inexistente, nos regalaron este año una primavera espectacular en el Piedemonte de la Sierra de Guadarrama. Los ríos y arroyos de cierta entidad siguen a día de hoy como hace años que no se veían por estas fechas.

Presa del Grajal

La pequeña presa del Grajal se sitúa en Colmenar Viejo, y se construyó en la garganta que cincela el río Manzanares en su descenso desde la rampa serrana hasta los terrenos más llanos del monte del Pardo. Construida en 1908 para el abastecimiento de agua y como salto eléctrico, presentaba a mediados del mes de mayo este sorprendente aspecto.

 Presa del Grajal 2

El embalse de Santillana, pocos kilómetros aguas arriba, acabó relegando al olvido al que fue el primer salto eléctrico en Madrid. Sin embargo, en esta ocasión el embalse de Santillana aliviaba aguas, hasta el punto de que la presa del Grajal rebosaba por su parte alta, algo sorprendente cuando uno está habituado a verla casi vacía.

Presa del Grajal 3.jpg

Pocos metros más abajo, el río atraviesa dos puentes, que literalmente se hacen sombra.

Puente árabe y puente nuevo del Grajal

El antiguo y precioso puente del Grajal, de origen árabe, forma parte del mismo camino defensivo (denominada la Marca Media) al que pertenece el puente de la Alcanzorla, situado en el río Guadarrama.

Puente árabe del Grajal.jpg

Por su parte, el puente nuevo sobre el que circula la carretera, fue construido a su lado mucho después,  ya en 1895.

Aguas abajo de los puentes, el Manzanares se reivindica como río, y en días como éstos, salta vigoroso y atronador entre grandes bloques de granito, hasta el punto de producir respeto a quien se atreve a acercarse a su encajonado cauce.

Río Manzanares a su paso por Colmenar Viejo

Río Manzanares 2

Publicado en Paisajes | Etiquetado , , , | 2 comentarios

Sideritis lanata L.

Primera cita de Sideritis lanata L. (Labiatae) en la Península Ibérica desde 1928

Sideritis lanata

Cuando hace sólo unos meses tuve la suerte de poder confirmar la presencia en la Comunidad de Madrid de Bidens frondosa, pensé que sin duda había llegado al tope de lo que un simple aficionado a la Botánica, que vive en un lugar tan “trillado” como Madrid, puede descubrir.

Quién me iba a decir a mí que pocos meses más tarde iba a repetir suerte, y esta vez con la confirmación de una especie que no había vuelto a ser vista en la Península Ibérica desde 1928.

Confirmado: incluso en Madrid puede disfrutarse de la experiencia de encontrase con citas botánicas casi inéditas.

Como colofón, hallazgos como éste te regalan la oportunidad de dar un paseo por el campo y aprender de expertos como Ramón Morales, Álvaro Izuzquiza o mi amigo Salvador Feo.

Pulsa a continuación para leer el artículo sobre esta planta (publicado en BV News):

Primera cita de Sideritis lanata L. (Labiatae) en la Península Ibérica desde 1928

Publicado en Plantas alóctonas, Roquedos | Etiquetado , , | 8 comentarios

Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum

Nombre científico:      Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum Boiss.and Reut.

Familia:                         Crassulaceae

Nombres vulgares:      Uva de pájaro, uva de gato

Esta crasulácea es, como tantas plantas de esta familia, una super-especialista que es capaz de medrar sin problema donde pocas plantas podrían; de hecho crece sin inmutarse en suelos arenosos extremadamente pobres, y se permite florecer en pleno mes de junio, cuando muchas otras plantas han concluido su ciclo y comienzan a ser achicharradas por el sol.

Sedum pedicellatum subsp.pedicellatum

Se trata de una planta anual, cuyo color ceniciento se confunde a veces a distancia con el del duro granito que inunda estos paisajes. Sedum pedicellatum es endémica de la Península Ibérica, y la subespecie pedicellatum es endémica exclusiva de nuestra Sierra de Guadarrama.

Sedum pedicellatum flores

Es relativamente común entre el Manzanares y el Guadarrama, y en ocasiones forma extensas alfombras que llegan a ocupar bastantes metros cuadrados de superficie, a menudo sobre finas capas de arena que recubren los lanchares de granito.

Sedum pedicellatum alfombra

Observo que es algo más exigente en humedad que otra especie que ya se ha descrito en este blog (Sedum andegavense), lo cual no parece de extrañar, habida cuenta de su mayor porte, y de su más tardía floración. Como ya expliqué, la brutal resistencia de estas plantas a la adversidad de su hábitat se debe a su curiosa estructura foliar y a su particular metabolismo, denominado C.A.M. (Crassulacean Acid Metabolism).

Sedum pedicellatum aspecto

El epíteto específico pedicellatum se debe a la longitud de los pedicelos de sus flores, que al menos duplican el tamaño de los sépalos. La planta llega a alcanzar los 10 centímetros de altura, y comúnmente se ramifica casi desde la base. Es glabra y de color ceniciento a ligeramente parduzco. Sus flores tienen 5 sépalos ovales, 5 pétalos elípticos de blancos a rosados y que doblan en tamaño a los sépalos, y 10 estambres. Al final del ciclo, la planta genera unos frutos (folículos) erectos, de 2.5-3 mm de longitud, y que tras secarse la planta, dispersarán las diminutos semillas.

Sedum pedicellatum detalle

Debido a su aspecto y a la cantidad de agua que contiene sus hojas, a las plantas del género Sedum se les suelen dar diferentes nombres vulgares como los de uva de gato, uva de pájaro, arroz, arrocillo, etc.

Publicado en Arenas y suelos esqueléticos | Etiquetado , , , , | 2 comentarios